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EL CIELO

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Los vestidos con que los ángeles aparecen ataviados

177. Puesto que los ángeles son hombres y entre sí viven como los hombres de la tierra, tienen por lo mismo también vestidos; tienen vivienda y otras cosas semejantes, con la diferencia sin embargo de que todas las cosas con ellos son más perfectas, por hallarse ellos en más perfecto estado, porque así como la sabiduría de los ángeles de tal manera excede a la sabiduría humana, que se llama inefable, así también todas las cosas que por ellos son percibidas, y que ante ellos aparecen; porque todo cuanto es percibido por los ángeles y aparece delante de ellos corresponde a su sabiduría (véase arriba, n. 173).

178. Los vestidos que llevan los ángeles corresponden como las demás cosas, y puesto que corresponden, existen también en realidad (véase arriba, n. 175). Sus vestidos corresponden a su inteligencia, por lo cual todos en el cielo aparecen vestidos según y conforme su inteligencia, y siendo así que unos exceden a otros en inteligencia (n. 43-128), tienen unos también más excelentes vestidos que otros. Los más inteligentes tienen vestidos radiantes como de fuego, algunos resplandecientes como la luz; los menos é inteligentes tienen vestidos blancos y albeados, sin resplandor, y los aún menos inteligentes tienen vestidos de diversos colores. Los ángeles del íntimo cielo son por el contrario desnudos.

179. Puesto que los vestidos de los ángeles corresponden a su inteligencia, corresponden por lo mismo también a la verdad, puesto que toda inteligencia viene de la Divina verdad; por cuya razón el decir que los ángeles se hallan vestidos con arreglo a la inteligencia equivale a decir con arreglo a la Divina verdad. Que unos vestidos fulguran como el fuego y otros resplandecen como la luz, es porque el fuego corresponde al bien y la luz a la verdad (que procede) del bien;1 que algunos vestidos son blancos y albeados y algunos de diversos colores, es porque el Divino bien y la Divina verdad fulguran menos y son también recibidos de diferente manera en los menos inteligentes.2  Blanco y alba corresponden asimismo a la verdad,1 y colores a las variedades de esta;3 la razón por la cual en el íntimo cielo son desnudos es que se hallan en inocencia, y la inocencia corresponde a la desnudez.

180. Por llevar los ángeles vestiduras en el cielo, aparecieron también vestidos cuando fueron vistos en el mundo, por los profetas y asimismo los que fueron vistos en el sepulcro del Señor:

“cuyo aspecto era como el relámpago y sus vestidos radiantes y blancos como la luz” (Mateo 28: 3; Marcos 16: 5; Lucas 24: 4; Juan 20: 12, 13);

y como los que fueron vistos en el cielo por Juan:

“cuyos vestidos eran de lino fino y blancos como la luz” (Apocalipsis. 4: 4; 19: 11, 13, 14.

Y puesto que la inteligencia viene de la Divina verdad:

“cuando fue transfigurado el Señor resplandecieron sus vestidos blancos como la luz” (Mateo 27: 2; Marcos 9: 3; Lucas 9: 29).

Que la luz es la Divina verdad procedente del Señor puede verse arriba (n. 129); de ahí que vestidos en el Verbo significan verdad, y en su consecuencia inteligencia; como según Apocalipsis:

Los que no han ensuciado sus vestidos andarán conmigo en vestiduras blancas porque son dignos; él que venciere será vestido de vestiduras blancas (Apocalipsis. 3: 4, 5).

Bienaventurado él que vela y guarda sus vestiduras (Apocalipsis. 14: 15).

Y acerca de Jerusalén, por lo cual se entiende la iglesia que se halla en la verdad, según Isaías:

Despierta, vístete tu fortaleza, oh Zion, vístete tu ropa de hermosura, oh Jerusalén (52: 1).

Y según Ezequiel:

Jerusalén, ceñíte de lienzo fino y te vestí de seda; tu vestido fue lino fino y seda (16: 10, 13),

aparte de otros varios lugares. Por otra parte, los que no se hallan en la verdad se dicen no llevar el vestido de boda, como según Mateo:

Entró el rey... y vio un hombre no vestido de boda y le dijo: Amigo ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda?—por lo cual fue echado a las tinieblas fuera (22: 11-13).

Por la casa nupcial se entiende el cielo y la iglesia, a causa de la unión del Señor con ellos mediante su Divina verdad; por cuya razón el Señor en el Verbo es llamado esposo y marido, y el cielo así como la iglesia novia y esposa.

181. Que las vestiduras de los ángeles son vestiduras no tan sólo en apariencia sino también en realidad, consta por esto de que no tan sólo las ven sino también las sienten por el contacto; también porque tienen varias vestiduras y que se las quitan y se las ponen, guardando las que no están de uso, y volviendo a ponérselas cuando se han de llevar; que tienen varias vestiduras he visto mil veces. Los he preguntado de donde les venían estas vestiduras y dijeron, que del Señor; que les fueron regaladas y que a veces se les fueron puestas sin que lo advirtiesen. Dijeron también que sus vestidos varían y que en su primero y segundo estado tienen vestidos radiantes y de resplandeciente blancura, en su tercero y cuarto estado (son), algo más oscuros, y esto asimismo a causa de la correspondencia, puesto que experimentan variaciones de estado con respecto a la inteligencia y sabiduría (de lo cual puede verse más arriba, n. 154-161).

182. Siendo así que todos en el mundo espiritual tienen vestidos con arreglo a la inteligencia, o sea con arreglo a la verdad de la cual viene la inteligencia, aparecen por cierto vestidos los que están en los infiernos, pero puesto que carecen de verdades parecen llevar vestiduras rotas, sucias y feas, cada uno según y conforme su demencia; y no pueden llevar otras. Les es dado por el Señor estar vestidos; a fin de que no aparezcan desnudos.

Elsiguiente capítulo[21] §§ 183—190 Las moradas de los ángeles

El capítulo previo[19] §§ 170—176 Las representaciones y las apariencias en el Cielo